¿La detención es lo mejor que el mundo puede darme?

©DNI-Grecia

 Nantina Tsekeri

Nantina Tsekeri

Fundadora y directora de DNI-Grecia

Los niños, niñas y adolescentes constituyen más de la mitad de la población de refugiados en todo el mundo. En 2020, más de 20.000 NNA tuvieron que huir de sus países de origen, solos o con sus cuidadores, en busca de un lugar seguro que los vea y trate como niños.  


Un niño o niña que se convierte en refugiado está obligado/a a dejar su país por miedo a ser perseguido/a por múltiples razones, tales como conflictos armados, desastres naturales, matrimonio forzoso, pertenencia a un determinado grupo social, religión o etnia, entre otras. Un niño o niña que se convierte en refugiado/a tiene la expectativa de que la comunidad internacional escuche su sufrimiento, su necesidad de protección inminente y que, una vez que logró huir de su país, el mundo volverá a ser justo con él/ella. 


Esta expectativa tiene una razón válida. Entre otros textos legales internacionales, el Artículo 22 de la Convención sobre los Derechos del Niño estipula que los estados deberán garantizar que los niños y niñas que busquen protección internacional reciban la protección y la asistencia humanitaria adecuadas de igual manera que el resto de la población infantil dentro de su territorio. 


Sin embargo, en los últimos años, los países de tránsito o de acogida de la población refugiada se han vuelto creativos a la hora de privar de libertad a los niños, niñas y adolescentes en situación de migración, y lo presentan como una cuestión de urgencia o una medida tomada para su protección. En algunas ocasiones, la detención se presenta como una protección y en otras, como una inevitable medida de último recurso. Esta tendencia ha hecho que miles de NNA en situación de migración sean detenidos/as y queden sin una infancia que reclamar. 


DETENCIÓN BAJO CUSTODIA POR PROTECCIÓN 


“Dejé mi país porque no quería convertirme en un niño soldado y matar a otras personas. El viaje a Europa fue largo y peligroso. Cuando llegué a Grecia pedí asilo. Pensé que mi pesadilla había terminado. Pero me equivoqué. Me pusieron en una celda de la policía sin saber por qué. No cometí ningún delito”, dijo Amir de 16 años de edad, a quien le dijeron que la detención tiene lugar como medio para “protegerlo”. 


Desde 2016, se han registrado más de 34.000 menores extranjeros no acompañados (MENA) en Grecia después de cruzar el mar Egeo o que entran al país por tierra desde Turquía. Bajo el régimen de custodia por protección de Grecia, que comenzó en 2001, muchos de los niños y niñas han terminado detenidos en estaciones de policía durante semanas, incluso meses, en lugar de ser transferidos a un lugar seguro adecuado a sus necesidades. Las celdas eran insalubres, estaban hacinadas y por lo general se compartían con adultos no emparentados, lo que los exponía a un mayor riesgo de abusos y agresiones sexuales.  


Grecia fue demandada y condenada por esta práctica en múltiples ocasiones ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y en 2021 Grecia anunció la abolición de su antigua práctica de mantener en custodia policial a los niños y niñas migrantes no acompañados. Sin embargo, según los datos oficiales recabados del Centro Nacional de Solidaridad Social de Grecia, se registraron 36 niños y niñas en custodia de protección a fines de julio de 2021. 

 

DETENIDOS EN PRISIONES AL AIRE LIBRE LLAMADAS HOTSPOTS 


“Estoy atrapada en el hotspot de Lesbos. En la noche tengo miedo de ir al baño. El otro día violaron a una niña de 8 años. Tengo miedo. Durante el día hay policías por todos lados y no puedo salir con mi mamá cuando quiero. Quiero salir de este infierno y quiero ir a la escuela”, dijo Fátima, de 14 años de edad, que tiene una restricción geográfica en sus méritos. 

 

En Grecia, los campos de refugiados (llamados hotspots en inglés) en las islas se convirtieron esencialmente en centros de acogida después de la Declaración UE-Turquía de marzo de 2016, traspuesto a la Ley griega 4375/2016. Gradualmente, a la luz de un gran aumento de migrantes a Grecia después de 2016, los hotspots en las islas griegas adquirieron más características de centros de detención y áreas donde los derechos humanos se han infringido sistemáticamente. Se ha utilizado como modelo de disuasión basado en la práctica de la limitación geográfica de la libre circulación de las personas. Esta restricción geográfica, que en realidad ha transformado los hotspots en enormes prisiones al aire libre, ha alejado a miles de niños, niñas y adolescentes refugiados de ese lugar seguro en cuya búsqueda se embarcaron inicialmente y al que tienen derecho en virtud del derecho internacional de los derechos humanos. 

 

Con el brote de COVID-19, los NNA que vivían en hotspots se vieron obligados a sufrir más restricciones de su libertad y a prácticas discriminatorias. Como respuesta a la pandemia, el gobierno de Grecia aplicó un estricto aislamiento de cuarentena en los hotspots, en nombre de la salud pública, el cual duró mucho más que el aislamiento público general. 


Luego de la aprobación de la Ley 4636/2019, las cosas se han agravado por los planes del Estado griego de convertir los hotspots y las áreas circundantes en “campos de concentración” bien vigilados, con puertas cerradas, múltiples patios estériles y acceso limitado a la libre circulación.  

La detención se traduce en privación de derechos, visibilidad y amor. Privar a los NNA de libertad es privarlos de su derecho a ser niños y niñas. Cuando esta privación de libertad ocurre en el contexto de la migración, donde los NNA escapan de la persecución o de condiciones que amenazan su vida, la detención no solo profundiza aún más sus heridas, sino que va más allá en la urgencia, ya que crea desconfianza en la humanidad. Y este trauma podría ser irreversible.  


Dado que la privación de libertad constituye una forma de violencia estructural contra los niños, las niñas y adolescentes, este mismo trauma deberá sanarse en el contexto de la justicia reparadora, donde las instituciones, la justicia y la sociedad se aúnen para devolver a los NNA la fe en la humanidad, tratándolos con dignidad y respeto. Esto constituye uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 que todos los estados se han comprometido situar en el centro de sus acciones políticas. 


El Estudio Mundial sobre Niñez Privada de Libertad recuerda a los estados que la detención de NNA por motivos relativos a la migración no se puede aplicar como medida de último recurso y no satisface el interés superior del Niño según el Artículo 3 de la Convención de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas. El Estudio va más allá e insta a los Estados a prohibir y poner fin a todas las formas de detención de los niños y niñas y sus familias relacionadas con la migración, y los exhorta a colocar a los niños y niñas solos/as o con sus familias en contextos no privativos de libertad y basados en la comunidad.  Los datos recabados para los fines de este Estudio indican que hay al menos 330.000 NNA detenidos anualmente en todo el mundo por motivos relativos a la migración. El Estudio mostró que todos estos niños y niñas están expuestos al riesgo de abuso y explotación sexual, y a la vez desarrollan ansiedad, depresión, pensamientos suicidas y trastornos por estrés postraumático. 


Sin lugar a dudas, no hay una justificación válida basada en la ética moral y legal para detener a los niños, niñas y adolescentes. La detención en nombre de intereses de emergencia, públicos o de soberanía del estado, no se puede justificar. Es en épocas de emergencia, como en una situación de guerra que causa millones de refugiados o una pandemia, cuando la humanidad es puesta a prueba con dureza. Es entonces cuando se espera que los estados no comprometan los valores absolutos que conforman su identidad como estados civilizados. Indudablemente, no privar a los niños, niñas y adolescentes de su libertad es uno de ellos. 


Sin embargo, es aún más evidente que la detención en el contexto de la migración ha excedido las normas típicas. Encerrar a los NNA entre rejas en aras de su protección o colocarlos en prisiones hacinadas al aire libre son algunas de las maneras que los estados de la UE han elegido deliberadamente para acoger a los niños, niñas y adolescentes en situación de migración en los últimos años. Es innegociable que los países de tránsito o de acogida tienen la obligación de seguir otra dirección impulsada por los valores consagrados en el texto de la Convención sobre los Derechos del Niño y de no imponer a los niños y niñas restricciones más severas a su libertad. Los demás estados de la UE también deben animar a estos estados a seguir ese camino y apoyarlos proporcionalmente. De lo contrario, seguirá siendo inadmisible que la comunidad internacional no haya defendido adecuadamente los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes refugiados. 


El mundo tiene que darles una respuesta a Amir y a Fátima cuando pregunten “POR QUÉ”. Y esta respuesta tiene que transformarse en una acción que incluya sanación y justicia para que, como lección aprendida, inspire a los estados a ejercitar su creatividad a la hora de gestionar la migración de modo que no genere daños. Es nuestra responsabilidad que la próxima ocasión que un niño o niña venga a suelo de la UE y solicite un refugio donde albergar su alma y su integridad, la detención no sea lo mejor que podamos ofrecerle. 

La Oficina de ayuda a los derechos de los niños, niñas y adolescentes de Defensa de Niñas y Niños Internacional (DNI) – Grecia ha recibido más de 400 casos de menores refugiados privados de libertad en los últimos cuatro años. Algunos de ellos permanecieron detenidos por más de un año. DNI-Grecia dio apoyo legal a estos NNA y fueron liberados de la detención. La promoción de esta cuestión ha llevado a la abolición del régimen de custodia por protección en el país. Sin embargo, DNI-Grecia aún sigue supervisando su aplicación y trabaja como oficina de vigilancia de los derechos de los NNA en situación de migración. Este artículo refleja los datos y la información recopilada a partir del trabajo con estos niños. Los nombres fueron cambiados por motivos de protección. 

This post is also available in: EN, FR

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn