La discriminación racial en los sistemas de justicia penal: una dura realidad para los niños

Escrito por Carlo Carvajal, DNI – Secretariado International

 

En medio de la pandemia global de la COVID-19, los ciudadanos de todo el mundo se indignaron por el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis. Lejos de ser un incidente aislado y desafortunado, este suceso reflejó un contexto de discriminación y violencia estructurales que las minorías raciales, incluidos los niños, enfrentan en todas las etapas de la administración de justicia.

En este sentido, organizaciones de la sociedad civil como Penal Reform International han documentado que las minorías raciales son sometidas con mayor frecuencia a arrestos y detenciones preventivas que sus pares blancos, lo que da lugar a su excesiva representación en los centros de detención (1). Además, las desigualdades económicas y sociales, acentuadas por la pandemia, han dado lugar a índices de encarcelamiento más elevados entre los afrodescendientes (2).
Estas desigualdades, que se reflejan injustamente en los centros de detención, son solo síntomas de la crisis inherente a los sistemas de justicia penal en todo el mundo. El enfoque en la penalización más que en la prevención, junto con la falta de sanciones alternativas y mecanismos extrajudiciales, ha contribuido al hacinamiento de las cárceles, lo que afecta gravemente a la dignidad de los niños privados de libertad.
Esta realidad tiene graves consecuencias humanas que pasan en gran medida desapercibidas para la sociedad. Esta falta de empatía, que afecta gravemente a los derechos de las personas encarceladas, afecta de manera desproporcionada a los niños privados de libertad de las minorías raciales. Por consiguiente, los discursos punitivos, populistas y discriminatorios permiten crear un entorno discriminatorio que conduce a la justificación de las violaciones de los derechos humanos, así como también a la financiación insuficiente de los sistemas de justicia y centros de detención.

De hecho, el Estudio Mundial de las Naciones Unidas sobre los niños privados de libertad de 2019 determinó que, efectivamente, los niños de las minorías raciales se enfrentan a la discriminación en los sistemas de justicia en todo el mundo y que están excesivamente representados en los centros de detención. Según el Estudio, la discriminación en este entorno tiene un carácter histórico y sistémico, que se ejemplifica con las disparidades en el uso de la detención preventiva y de perfiles raciales. Además de tener efectos a largo plazo en el desarrollo y en la salud mental de esos niños, la detención expone a niñas y niños de ascendencia africana a mayores riesgos de violencia, desigualdad y discriminación.

Para hacer frente a esta cuestión apremiante, los Estados deben cumplir las normas generales internacionales de derechos humanos, entre ellas, suprimir la cadena perpetua para los niños, elevar la edad mínima de responsabilidad penal (como mínimo, a los 16 años) y asegurar de que solo se arreste, detenga o encarcele a los niños sin discriminación, como medida de último recurso y por el periodo más breve posible. Por último, como se recomienda en el Estudio Mundial de la ONU, los Estados deben abordar la representación excesiva de niños de las minorías raciales en el sistema de justicia penal y prevenir el riesgo de la elaboración de perfiles raciales.

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[1] Penal Reform International and Thailand Institute of Justice, ‘Global Prison Trends 2020’ (2020).

[1] Bruce Western and Becky Pettit, ‘Incarceration & Social Inequality’ [2020] Journal of the American Academy of Arts & Sciences 8.

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