Foro político de alto nivel en Nueva York centrado en la justicia y el ODS 16

Alex Kamarotos

Alex Kamarotos

Director Ejecutivo DNI Secretariado Internacional

En septiembre de 2015, la Asamblea General de la ONU aprobó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como un plan de acción para todos los Estados miembros con el objetivo de “poner fin a la pobreza en todas sus formas”, para llevar a cabo de forma concreta 17 objetivos en los que se adopten medidas enérgicas y transformadoras para “encaminar al mundo hacia un camino sostenible y resiliente”, y “sin dejar a nadie atrás”.

 

 

A diferencia de ejercicios anteriores, como los “Objetivos de desarrollo del Milenio”, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) cuentan con 169 metas globales vinculadas a resultados y medios de aplicación diseñados para integrarse en las metas principales y garantizar las dimensiones sociales, económicas y medioambientales necesarias para preparar el camino hacia un auténtico desarrollo sostenible.

 

 

Aunque nunca hemos creído que los ODS vayan a sustituir a otros instrumentos específicos de rendición de cuentas en materia de derechos humanos (como la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño), como defensores de los derechos de los niños pensamos que el marco de la ODS representa una excelente oportunidad para integrar un enfoque diferente/complementario de la promoción y la protección de los derechos del niño integrados en este esfuerzo de los Estados miembros por informar periódicamente sobre los progresos realizados (en particular, a través de sus Exámenes Nacionales Voluntarios, conocidos como VNR) y su trabajo en curso para alcanzar los objetivos para 2030. Aunque algunos objetivos necesitaban un mayor esfuerzo para avanzar y tener suficientemente en cuenta los derechos y la participación de los niños, los últimos 16 meses de la pandemia han tenido un impacto negativo adicional que ha exacerbado las desigualdades existentes y deteriorado la situación de muchos niños que viven en contextos vulnerables y que se encuentran expuestos a la violencia. Es el caso de los niños privados de libertad, de los niños indígenas, de los niños en el contexto de la migración, de las niñas afectadas por la violencia de género y las prácticas nocivas como la mutilación genital femenina (MGF).

 

 

Dado que miles de niños, niñas y adolescentes se han visto desproporcionadamente afectados por la pandemia, “reconstruir mejor” supone que los Estados miembros entiendan los nuevos retos y que estén dispuestos a invertir en el futuro, duplicando sus esfuerzos y reforzando los sistemas de protección integral para los derechos de los niños. Mientras el Consejo de Derechos Humanos se reúne en Ginebra, con debates sobre el impacto de la COVID-19 y otras emergencias sanitarias, sobre la discriminación de género y la MGF; y el Foro Político de Alto Nivel se encuentra en sesión en Nueva York midiendo el progreso de los ODS con una larga lista de países que presentan sus VNR y revisando ODS específicos (como el ODS 16 y el ODS 10); este cuarto número del Observador de los derechos de los NNA trae noticias y puntos de vista de algunos expertos muy distinguidos y de defensores de los derechos de los niños, como Bruce Adamson, Comisionado del Menor y los Jóvenes de Escocia, o la profesora Jennifer Davidson, directora ejecutiva del Institute for Inspiring Children’s Futures (Instituto para Inspirar el Futuro de los Niños) de la Universidad de Strathclyde y una de nuestras colaboradoras más cercanas en la iniciativa ODS 16+ “Justicia para niños y niñas, justicia para todos” y en las iniciativas de la aplicación COVID 4P. 

This post is also available in: EN, FR

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn