Comunicado de prensa – Derechos de los NNA en la pandemia COVID-19

COMUNICADO DE PRENSA 

Ginebra, Suiza

 

Derechos de los NNA en el contexto de la cuarentena para contener la propagación de la pandemia COVID-19

 

Ante la actual crisis sanitaria generada por la pandemia COVID-19, Defensa de Niñas y Niños Internacional (DNI) expresa su profunda preocupación por las infracciones y vulneraciones de derechos humanos de la niñez y adolescencia, causadas por las respuestas adoptadas por los Estado para limitar y combatir la propagación del virus. DNI hace hincapié en que los Estados deben comprometerse más que nunca a defender los derechos de los niños, niñas y adolescentes NNA consagrados en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CDN) y a garantizar su protección, respetando el principio de la no-discriminación. Los Estados deberían tener en cuenta las necesidades de los NNA en situaciones y contextos específicos de vulnerabilidad, entre los que se encuentran los niños, niñas y adolescentes privados de libertad, los NNA en situación de migración o los NNA indígenas o pertenecientes a minorías. En todos estos casos, los Estados deben asegurar la protección contra la violencia y la igualdad de acceso a la educación y a la atención sanitaria.

 

DCI Greece

 

Exhortamos a los gobiernos a que adopten medidas especiales de protección de los NNA que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, citando las palabras de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: “solo podremos vencer este virus cuando todos y cada uno de nosotros estemos protegidos”

Defensa de Niñas y Niños Internacional (DNI) insta a los gobiernos a tomar medidas específicas y urgentes para responder a las siguientes temáticas:

Proteger a los niños, niñas, y adolescentes privados de libertad. Las alarmantes condiciones sanitarias e higiénicas en diversos centros de detención se suman al grave problema del hacinamiento, produciendo un alto riesgo de exposición al virus, especialmente en el caso de los adolescentes institucionalizados. Por lo tanto, urge extremar las normas de higiene y reducir el número de adolescentes en los centros de privación de libertad, a través de la adopción de medidas de liberación anticipada y medidas no privativas de la libertad, a fin de reducir las consecuencias graves, como el daño irreversible a la salud o incluso la muerte de los NNA privados de libertad. 

– Proteger a los niños, niñas, y adolescentes en situación de migración y refugiados. Los NNA migrantes y refugiados se enfrentan a obstáculos constantes para recibir atención médica y acceder a instalaciones sanitarias adecuadas. Los gobiernos deben garantizar el acceso a una información clara, oportuna y significativa a los NNA y a sus familias, y asegurar un acceso a la salud basado en la igualdad de trato con cualquier otro ciudadano en términos de prevención y tratamiento. Asimismo, las medidas de contención como el cierre de fronteras y las restricciones en la circulación no deben impedir que ejerzan su derecho a solicitar asilo ni bloquear el proceso de reunificación con miembros de sus familias.

– Proteger el derecho a la educación para los NNA. Con el cierre de las escuelas, los NNA se ven obligados a quedarse en casa y esto los priva de su derecho a la educación formal. Los niños, niñas y adolescentes en situaciones vulnerables, como los que viven en campamentos de refugiados, los solicitantes de asilo y los NNA que viven en la pobreza, dependen en gran medida de las escuelas para la comida diaria y otras necesidades básicas. Es urgente que los Estados utilicen todos los medios tecnológicos y tradicionales disponibles para llegar a esos NNA. Si bien las escuelas de muchos países no están equipadas para impartir educación en línea, los centros de enseñanza que tengan los recursos para hacerlo deben velar por mantener la seguridad y la privacidad de los datos de los NNA, ya que el riesgo de que se encuentren con depredadores en línea se incrementa cuando las escuelas están cerradas o durante un encierro. En los países o regiones en que el acceso a la Internet es escaso o inexistente, el Gobierno debe esforzarse inmediatamente por difundir programas educativos en la televisión y la radio.

Proteger a niñas, niños y adolescentes de los abusos de poder por parte de las fuerzas de seguridad.  El incumplimiento de las medidas obligatorias de distanciamiento y aislamiento social no habilita el uso irracional, desproporcionado e ilegal de la fuerza estatal, bajo ninguna circunstancia. La violencia perpetrada por fuerzas de seguridad es inaceptable y severamente condenable cuando se comete en contra de los NNA. El incremento de la violencia en contra de los NNA registrada, debe contrarrestarse mediante la adopción de protocolos de intervención transparentes para las fuerzas de seguridad en el marco de la emergencia sanitaria actual. Esto es indispensable para garantizar el respeto de los derechos humanos, tener debidamente en cuenta el desarrollo de los NNA, la psicología y las circunstancias particularmente difíciles que algunos NNA viven durante el confinamiento y la cuarentena, así como para habilitar mecanismos de denuncia y protocolos que garanticen que los perpetradores de las fuerzas de seguridad del Estado sean responsabilizados e imputados por sus actos.

– Proteger a los niños, niñas y adolescentes en los conflictos armados. Los NNA afectados por los conflictos armados acumulan muchos de los factores de vulnerabilidad mencionados. Privados de libertad, obligados a huir de sus hogares con sus familias o solos, y a menudo sin acceso a alimentos, agua y saneamiento, sus derechos humanos se ven aún más amenazados durante esta crisis. El Secretario General de las Naciones Unidas lanzó el 23 de marzo de 2020 el llamado mundial a la paz, en el que enfatizó la necesidad de «poner fin a los conflictos armados y centrarnos juntos en la verdadera lucha de nuestras vidas: COVID-19». Respetar este llamamiento a la cesación del fuego, así como poner fin de inmediato al reclutamiento y la utilización de NNA en los conflictos armados es crucial actualmente, así como la liberación de todos los NNA, en paralelo con la priorización en la asistencia para la reintegración en el contexto de la pandemia.

– Proteger a los niños indígenas y a las minorías. Es urgente adoptar un plan de acción para proteger la vida de los niños, niñas y adolescentes indígenas y su acceso efectivo a los servicios de salud. La comunicación sobre las medidas de prevención, higiene y contención debería llevarse a cabo con instrumentos pedagógicos y un lenguaje apropiado basado en un enfoque intercultural. Deben participar los dirigentes, los cuidadores y los curanderos tradicionales, y se debe prestar especial atención al idioma y la cultura de los NNA indígenas o pertenecientes a minorías. Los Estados tienen el deber de mantener las medidas de autoprotección establecidas por las comunidades indígenas y minoritarias, apoyándolas y reforzándolas, si así se les solicita.

– Proteger a las niñas y adolescentes. Los incidentes de violencia de género están aumentando en muchos países de todo el mundo, ya que cada vez más personas pasan la mayor parte de su tiempo en el hogar como consecuencia de las medidas de confinamiento impuestas por los Estados para frenar la propagación de la pandemia. Un número cada vez mayor de NNA, incluidas las niñas, viven en instalaciones, como hogares infantiles, o se encuentran bajo el cuidado de tutores o parientes que no son sus padres. Como ya se ha observado en otras circunstancias similares, tales como la epidemia del Ébola, esto puede ponerles en mayor riesgo de sufrir violencia de género, explotación sexual y abuso. De hecho, mientras las escuelas se encuentran cerradas, las niñas corren mayor riesgo de ser explotadas sexualmente, sufrir embarazos no deseados y de ser sometidas al trabajo infantil. Estas circunstancias reducen las probabilidades de las niñas y adolescentes de volver a la escuela cuando las actividades escolares se normalicen, lo que ocasionaría un aumento en las disparidades de género existentes en la educación.

 

DCI Lebanon

 

Frente a la amenaza a la salud pública que la pandemia COVID-19 está generando, los Estados no pueden abdicar en su compromiso y responsabilidad de resguardar los derechos de los NNA.

Las buenas prácticas de ciertas autoridades muestran que esta realidad es posible, y más aún que también refuerza el impacto de la lucha contra la pandemia. De hecho, durante las primeras semanas de la pandemia, algunos gobiernos liberaron a los NNA detenidos o transfirieron a los NNA privados de libertad a un sistema de acogida y atención familiar; otras autoridades lanzaron campañas de educación pública y de prevención, o activaron mecanismos de información como líneas telefónicas de emergencia u otros sistemas de remisión. Decenas de países se han comprometido a poner fin a las hostilidades o han declarado un alto al fuego, siguiendo el llamado del Secretario General de las Naciones Unidas. Por último, pero no por ello menos importante, los propios NNA tienen un gran rol que desempeñar, sólo necesitan estar informados y capacitados de manera significativa. Algunos gobiernos ya han empezado a hacerlo con excelentes resultados.

Defensa de Niñas y Niños Internacional está presente en 38 países y nuestro Movimiento está más activo y vigilante que nunca para proteger los derechos de las niñas, niños y adolescentes en el contexto de la pandemia COVID-19.

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Para más información

Alex Kamarotos

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