¿Cómo afecta la COVID-19 a los NNA privados de libertad?

 

Sasha Richards, DNI – Secretaría Internacional

 

Si bien los niños, niñas y adolescentes no son las principales víctimas de COVID-19, sí son una de las principales víctimas de las numerosas consecuencias indirectas de la pandemia global.
Como testigos del aumento de las medidas de aislamiento y confinamiento en todo el planeta, es importante destacar que dichas medidas tienen efectos particularmente perjudiciales para los niños, niñas y adolescentes privados de libertad.

Debido al contexto donde se encuentran, es difícil implementar las recomendaciones sanitarias básicas, como el frecuente lavado de manos o la distancia social, algo imposible en las situaciones de hacinamiento a las que muchos se ven sometidos.  El aislamiento de sus familias, ya que los centros de detención cerrados a los visitantes externos, no sólo causa angustia emocional y psicológica, sino que también afecta al acceso de los NNA a los alimentos o a la ropa limpia y la ropa suministrada por los miembros de la familia que los visitan. La falta de acceso a la educación y a otras actividades de rehabilitación los deja confinados en sus celdas durante largos períodos de tiempo, sometiéndolos efectivamente a un régimen de aislamiento. Además, la reducción del personal penitenciario y la falta de fondos disminuyen la atención que reciben los NNA privados de libertad.

Privar a los niños, niñas y adolescentes de su libertad nunca va en concordancia con sus intereses supremos, una afirmación que debe ser reivindicada ahora.  Los Estados deben aprovechar las diversas alternativas a la detención existentes, que incluyen medidas no privativas de la libertad hasta la remisión del proceso fuera del sistema de justicia, y también la eliminación de las barreras procesales que impiden a los menores ser liberados.  Es urgente que los niños privados de libertad, incluidos los que se encuentran en prisión preventiva, sean liberados lo antes posible y durante el mayor tiempo posible.

Si bien nunca fueron más oportunas que ahora, las medidas destinadas a evitar la detención de los niños, niñas y adolescentes no sólo deben crearse, sino que deben aplicarse eficazmente y hacerse cumplir estrictamente, ya sea con relación a los NNA en conflicto con la ley o a los NNA en situación de migración. La dramática situación de estos menores no es nueva.  Los NNA siempre han sufrido la multitud de problemas generados en el contexto de privación de libertad; sin embargo, la actual pandemia mundial ha agravado sus condiciones. Alentados por algunos Estados que, ante la pandemia, han puesto en libertad a niños, niñas y adolescentes detenidos, los alentamos a que continúen con esas medidas ahora y en el futuro. El mero hecho de que los NNA privados de libertad se encuentren tras las rejas o dentro de los campamentos no significa que dejen de ser niños, niñas y adolescentes o que puedan ser olvidados.  De hecho, son los NNA privados de libertad los que corren el mayor riesgo de sufrir consecuencias que alteren su vida.

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