Destrucción de los sueños y proyectos de los adolescentes en Brasil

Recientemente, la organización ANCED/DNI de Brasil se ha pronunciado firmemente en contra de un proyecto de ley que contiene dos implicaciones peligrosas: esta ley reduciría la edad mínima de responsabilidad penal para niños, e incluso introduciría el concepto de “castigo progresivo” en Brasil. Un “castigo progresivo”, si se ejecuta, significa que en caso de faltas graves, los niños podrían verse privados de libertad para hasta ocho años, lo que representaría la mitad de vida para un niño (una persona menor de 18 años de edad).

La opinión pública y los medios de comunicación brasileños tienden a estigmatizar a los adolescentes y el gobierno no es capaz de afrontarlo mediante políticas nacionales que busquen solucionar los problemas reales que afectan a los niños y jóvenes brasileños (pobreza, falta de educación adecuada, explotación, violencia, etc.) y una justicia restaurativa para aquellos niños que tengan problemas con la ley. En particular, se demanda el derecho concreto del niño a ser escuchado para conseguir avanzar en el proceso de cambio de la imagen negativa de los adolescentes dentro de la sociedad. Destruir los sueños de esta generación no va a ayudar para nada a mitigar la espiral de violencia, en el que la represión conduce cada vez más a la cárcel y contribuye a más violencia.